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Escrito por: Lilia Lara Rios
31.03.2021
31.Mar.2021 10:00
Moda Consciente

El consumismo es el peor enemigo de este siglo, la tendencia a adquirir de manera innecesaria bienes y productos, afecta de manera directa a nuestros recursos naturales y a la economía. Desde que empecé a estudiar diseño y confección he aprendido el gran impacto que tiene en el mundo el consumo excesivo de la industria textil y la moda rápida. El FASTFASHION es el principal factor de este problema, ¿qué es esto?, es el fenómeno por el cual se fabrican prendas de vestir que siguen las últimas tendencias en la moda, por lo tanto fueron elaboradas de forma acelerada y a bajo costo.

Y ¿esto qué tiene de malo?. Las consecuencias del Fast-Fashion se ven reflejadas en diversos rubros, el primero es en el impacto ambiental, en los últimos años, la industria textil se ha convertido en la segunda más contaminante del mundo, al no ser responsable en el manejo de sus toneladas de residuos y ropa no vendida, estas terminan siendo quemadas, además son responsables de generar el 20% del agua contaminada y el 10% de emisiones de carbono mundiales, así como el consumo innecesario de materias primas, generando deforestación y pérdida de biodiversidad. La principal característica de este tipo de productos es su bajo precio y para lograr esto, sus costos deben ser los menores posibles, por lo tanto, utilizan materiales muy económicos, principalmente sintéticos como el poliéster, nailon y acrílico, simples plásticos, al comprar estos productos básicamente estas comprando botellas pets, esto hace que la vida de la prenda no sea duradera, lo que hará que sigas consumiendo más y más, y al estar en mal estado, no se podrá reutilizar, será desechada, generando más contaminación.


Como segundo rubro está el impacto social y económico, al querer bajar los costos de los productos, nos encontramos en el problema que afecta al recurso humano, estas empresas usualmente tienen sus maquilas de producción en países tercermundistas donde la mano de obra es muy barata, como Bangladesh, India, Camboya, Indonesia, Malasia, Sri Lanka, entre otros; donde las y los trabajadores que fabrican las prendas suelen tener jornadas diarias de 14 a 16 horas, en condiciones precarias, salarios míseros y usualmente sin prestaciones de ley, una total explotación, atentando a sus derechos humanos. Las empresas locales, talleres y valiosos gremios artesanos al no poder competir con los precios que ofrecen las marcas Fast- Fashion por sus grandes producciones, empiezan a disolverse y quebrar, entonces la economía local se ve afectada. Y al consumidor del Fast- Fashion, cuando compra un prenda no será duradera, se verá reflejado en su bolsillo, al estar de manera constante comprando ropa, que a la vuelta del año será inservible. Estos factores generan un aumento a la desigualdad y pobreza.


A la siguiente que veas una pieza, pregúntate, “¿cómo puede ser posible que cueste $150?”, si detrás de ella existe quien generó la materia prima, quien transformó la fibra en hilo, después otra en tela, alguien más que lo cortó y confeccionó, también otros que empaquetaron y transportaron, se pagaron impuestos y el sueldo de quien te lo está vendiendo en la tienda departamental, por cierto también están los diseñadores, contadores, publicistas y más trabajadores de esta empresa. Todo eso usualmente por menos de 400 pesos, ¡OFERTÓN!. Yo al emprender mi negoció de ropa hecha a mano, donde mi compromiso es evitar todos los problemas anteriormente expuestos, doy fe de que los precios que manejan estas empresas millonarias son imposibles de igualar, muchas veces el precio a público de un producto Fast- Fashion es menor al costo de materiales empleados para un productor local.


“FASHION REVOLUTION” (REVOLUCIÓN DE LA MODA)
Este movimiento fundado por Carry Sommers, Orsola de Castro y Lucy Siegle, que tiene por objetivo generar conciencia en las personas sobre la preocupante situación de la industria de la moda. Esto a raíz del suceso del 24 de abril de 2013, el derrumbe de un edificio de 8 plantas en Dacca, Bangladesh. Una tragedia que acabó con la muerte de 1135 trabajadores y 2500 heridos del sector textil. A pesar de que se había pedido que el edificio fuera desalojado, ya que se habían descubierto grietas de envergadura un día antes, los dueños de las fábricas exigieron a muchos trabajadores que volvieran a trabajar, declarando que el edificio como seguro,

Y, ¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS?.
Hay demasiadas cosas que podemos hacer para enfrentar esta problemática. Dale un buen uso a tu ropa, cuídala y lávala de manera adecuada. Últimamente han agarrado mucha popularidad las tiendas Second- hand (segunda mano), consume los productos de lugares que realmente representen el concepto de sostenibilidad y no como mero uso del tema como estrategia de marketing. Intenta no comprar cosas que no necesitas o sabes que nunca usarás. Al comprar cosas, gasta un poco más en prendas de buena calidad, verás que a largo plazo esto será una inversión, ya que la prenda seguirá estando en buen estado. Apoya el comercio local, manda a reparar y hacer tu ropa a talleres y marcas éticas, que sean conscientes con el medio ambiente, así también es justo el conocer quien confeccionó tu prenda y el manejo que le dan a sus desperdicios.


EL FAST- FASHION NO ES BARATO, ALGUIEN MÁS LO ESTÁ PAGANDO POR TI, HAZ EL CAMBIO

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