Tras un 2024 marcado por la ausencia de lluvias, este 2025 trajo un respiro para el estado: la presa Francisco I. Madero alcanzó el 50 por ciento de almacenamiento, una cifra que, aunque no garantiza todavía el ansiado ciclo agrícola, representa un avance alentador frente a la sequía que azotó la región el año pasado.
El aumento se debe al impacto positivo del Monzón Mexicano, cuyas precipitaciones han permitido la recuperación gradual de los embalses en la entidad.
Por su parte, la presa La Boquilla registra un nivel cercano al 27 por ciento, con tendencia a incrementarse en las próximas semanas. Aunque este volumen aún está lejos de cubrir las necesidades del campo, existe la esperanza de que las lluvias ayuden al menos a la recarga de mantos freáticos y a conservar la humedad en la tierra, lo que favorecería la producción agrícola en la región.
Aun con cifras moderadas, el panorama contrasta con el año anterior y devuelve un aliento a los productores del estado, quienes mantienen la expectativa de que las lluvias continúen y aseguren mejores condiciones hídricas en los meses por venir.