De la misma forma que en varias partes del país, un grupo de personas de la generación Z —que nacieron entre 1997 y 2012— se manifestó la mañana de éste domingo en la ciudad de Chihuahua. Vestidos, en su mayoría, de sombrero y camisa blanca, exclamaron: «Por la dignidad de nuestro pueblo».
Los manifestantes se dieron cita en la glorieta de Pancho Villa cerca de las 10 de la mañana. Desde ahí cerca de veinte personas marcharon con dirección a la zona centro. Se estima que la movilización concluya afuera de Palacio de Gobierno, donde exigirán justicia a las autoridades estatales.
El contingente ha solicitado a los gobernantes tomar acción sobre los problemas coyunturales de la entidad federativa, entre ellos la crisis que enfrenta el sector agrícola, el desabasto de medicamentos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la crisis de inseguridad.
Urgen, además, atender las inquietudes de las madres buscadoras, de los transportistas y defender el recurso hídrico de la entidad federativa. Este último tema cobra notoriedad tras la reciente entrada en vigor de la reforma a la Ley de Aguas Nacionales y la expedición de la Ley General de Aguas.
«Nos vemos nuevamente todos en las calles. […] Por la dignidad de nuestro pueblo, por nuestra libertad de religión, todos a las calles», se leía en el mensaje que los organizadores difundieron por medio de redes sociales, en el que instaron a la población sumarse al movimiento.
Bajo el lema «No hay nada que celebrar», la protesta se ha replicado en trece ciudades de once entidades federativas; además de Chihuahua, figuran Jalisco, Ciudad de México, Michoacán, Morelos, Aguascalientes, Durango, Sonora, Nuevo León, Quintana Roo y Baja California Sur.
En la convocatoria, se instó a los participantes marchar en silencio, con velas blancas y coronas de flores, como «símbolo de memoria, esperanza y justicia para todos nosotros», así como un homenaje colectivo a las víctimas de la violencia, la corrupción y las desapariciones.