Con un déficit anual superior a los 167 millones de metros cúbicos, enfrenta una de las peores crisis de agua en Chihuahua.
El acuífero Camargo-Jiménez actualmente es el depósito de agua subterránea más sobreexplotado del sur de Chihuahua al registrar un déficit anual de 167 millones de metros cúbicos, es decir, ocho veces más que en el de Valle de Verano-Parral y doce veces superior al de Valle de Zaragoza, según datos de Conagua. Para el jefe regional de la Sader, Roberto Baca la principal causa de esta situación es la falta de lluvias que evita la recarga de los mantos freáticos, pero asegura que la presión abonada por los sectores industriales, ganaderos y agrícolas -especialmente el nogalero- está acelerando la llegada del “Día Cero”.
Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) la cifra supera ampliamente a otros acuíferos de la zona, como el Valle del Verano, en Parral, cuyo déficit ronda los 20.7 millones de metros cúbicos anuales, o el de Valle de Zaragoza, que registra alrededor de 11.4 millones. El dato evidencia una presión extrema sobre una región cuya economía depende históricamente del agua para sostener la agricultura, la ganadería, la industria y el crecimiento urbano.
Para Roberto Baca Perea, jefe regional de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la explicación principal del problema es directa: no está lloviendo lo suficiente para la recarga de los mantos.
El funcionario explicó que en Jiménez el promedio histórico de precipitaciones ronda entre los 300 y 350 milímetros anuales. Sin embargo, durante los últimos cinco años la región no ha alcanzado siquiera esos niveles mínimos de recarga. “El año pasado no llegamos ni a 200 milímetros y el anterior apenas llovieron 60 milímetros”, señaló durante la intervención que ofreció para este medio de comunicación.
La consecuencia inmediata es que los mantos acuíferos dejan de recuperarse al mismo ritmo con el que se extrae el agua. Los pozos deben perforarse cada vez más profundo y los costos para extraer el líquido aumentan año con año.
La situación ya comenzó a sentirse incluso en las viviendas. Habitantes de municipios como López han reportado disminución en la presión del agua potable y fallas en el suministro durante ciertas horas del día. Según Baca Perea, esto es consecuencia directa de la caída en los niveles del acuífero.