SAN FRANCISCO DE CONCHOS, CHIH.- Este martes 8 de septiembre se cumplen seis años de uno de los episodios que quedaron marcados en la historia reciente de Chihuahua: la defensa de la presa La Boquilla por parte de agricultores, productores y ciudadanos de la región centro-sur del estado.
Fue el 8 de septiembre de 2020 cuando cientos de personas llegaron hasta las instalaciones de la presa, en el municipio de San Francisco de Conchos, para exigir el cierre de las válvulas y detener la extracción de agua que, de acuerdo con el Gobierno Federal, formaba parte de las acciones para cumplir con el Tratado Internacional de Aguas de 1944 con Estados Unidos.
El conflicto había ido creciendo durante meses. Los productores chihuahuenses advertían que las extracciones podían poner en riesgo el agua destinada al riego agrícola y, con ello, la producción de la región. La postura federal, en cambio, señalaba la necesidad de cumplir con los compromisos internacionales y garantizar el pago correspondiente del tratado.
El día que La Boquilla fue tomada
La tensión llegó a su punto máximo el martes 8 de septiembre de 2020.
Desde distintos municipios de la región centro-sur partieron caravanas de agricultores y ciudadanos rumbo a La Boquilla. En aquella jornada, miles de vehículos se sumaron al movimiento en una movilización que tenía como objetivo llegar hasta la presa y exigir el retiro de la Guardia Nacional.
En las instalaciones se registró un enfrentamiento entre los manifestantes y los elementos federales que resguardaban la presa. Hubo uso de gases lacrimógenos, confrontaciones físicas y daños a instalaciones.
Finalmente, los agricultores lograron ingresar y tomar el control de La Boquilla, mientras los elementos de la Guardia Nacional se retiraron del lugar. Los manifestantes procedieron al cierre de las válvulas para detener la extracción de agua.
El Gobierno Federal posteriormente informó que, ante los hechos violentos registrados ese día, las compuertas de Conagua fueron cerradas a las 16:32 horas, mientras que las tomas de la Comisión Federal de Electricidad permanecieron abiertas para mantener parte del suministro de agua para riego.
Una noche que cambió el rumbo del conflicto
Horas después de la toma de la presa ocurrió uno de los acontecimientos más dolorosos de aquella jornada.
La noche del 8 de septiembre, Jessica Silva y su esposo Jaime Torres fueron atacados a balazos cuando regresaban de participar en las protestas. Jessica perdió la vida y Jaime resultó gravemente herido.
La Fiscalía General del Estado abrió una investigación, mientras que también se informó que Asuntos Internos de la Guardia Nacional investigaría los hechos.
La muerte de Jessica Silva convirtió la defensa del agua en un conflicto todavía más profundo para la región, al quedar su nombre ligado a uno de los movimientos sociales más importantes registrados en Chihuahua durante los últimos años.
Más de un año bajo control de los productores
Después de aquella jornada, los agricultores mantuvieron bajo su control las instalaciones de La Boquilla. El movimiento continuó durante más de un año, convirtiéndose en una disputa política, social y agrícola que trascendió las fronteras de Chihuahua.
La defensa del agua también generó bloqueos, protestas y movilizaciones en diferentes puntos del estado, mientras continuaban las negociaciones entre productores, autoridades estatales y Gobierno Federal.
Finalmente, el 23 de octubre de 2021, los agricultores entregaron las instalaciones de La Boquilla a las autoridades federales, después de más de un año de mantener la toma. El Gobierno del Estado calificó aquel momento como un hecho sin precedentes y señaló que la entrega ocurrió tras un acuerdo entre Federación, Estado y productores.
Seis años después
A seis años de aquella jornada, La Boquilla permanece como uno de los símbolos de la defensa del agua en Chihuahua.
Lo ocurrido el 8 de septiembre de 2020 no solamente representó una confrontación entre productores y autoridades federales. Para miles de habitantes de la región centro-sur, aquella fecha quedó asociada con la defensa del agua para la agricultura y con el temor de que las decisiones sobre las presas pusieran en riesgo el futuro de los ciclos agrícolas.
Para otros sectores, el conflicto también dejó cuestionamientos sobre el cumplimiento de los compromisos internacionales de México, el uso político de la problemática y los actos de violencia registrados durante las movilizaciones.
Lo cierto es que seis años después, el nombre de La Boquilla continúa presente en la memoria colectiva de Chihuahua.
El 8 de septiembre de 2020, la defensa del agua dejó de ser solamente una discusión sobre volúmenes y presas: se convirtió en un episodio que marcó a toda una región y que, seis años después, todavía forma parte de la historia reciente de Chihuahua.
Edición: Mayra Hermosillo