La mañana transcurría con la rutina habitual del Mercado Morelos. Comerciantes acomodaban mercancía, clientes iban y venían entre los pasillos, y en el Banco del Bienestar la fila avanzaba con la paciencia de siempre
Nadie imaginaba que, en cuestión de minutos, la calma se rompería de forma abrupta.
Eran las 10:29 de la mañana cuando una camioneta Ford Edge Limited color guinda, de reciente modelo y matrículas de Michoacán, se detuvo frente a la sucursal. De ella descendió un hombre que, sin levantar mayor sospecha, ingresó al banco con paso firme.
Afuera, la vida seguía su curso; adentro, la tensión comenzaba a gestarse.
Para las 10:33, apenas cuatro minutos después de su llegada, un estruendo seco rompió el murmullo del lugar. Un disparo. El sonido heló a quienes estaban dentro y alertó a los comerciantes cercanos, quienes, entre la incredulidad y el miedo, comenzaron a asomarse. La escena era caótica: gritos, confusión y personas intentando ponerse a salvo tras lo ocurrido en la ventanilla, donde el encargado había sido atacado presuntamente tras negarse el pago de una beca
El reloj avanzaba con lentitud para quienes vivían el momento. A las 10:37, la primera unidad de Seguridad Pública arribó al sitio, abriéndose paso entre curiosos y testigos. Los agentes descendieron con rapidez, asegurando el área y tratando de reconstruir lo sucedido mientras algunos presentes relataban, aún nerviosos, lo que habían escuchado y visto.
Diez minutos más tarde, a las 10:47, llegó la primera unidad del Ministerio Público. La escena ya estaba acordonada y el ambiente, cargado de tensión, daba paso a la formalidad de la investigación. Cada detalle comenzaba a ser observado con detenimiento.
A las 10:58, los elementos de periciales hicieron su arribo. Con equipo en mano, iniciaron el levantamiento de indicios, fijando la escena y buscando respuestas entre rastros que minutos antes eran imperceptibles para cualquiera.
Mientras tanto, el responsable ya no estaba ahí. Había huido, dejando tras de sí no solo el eco del disparo, sino también una comunidad conmocionada.
Las horas pasaron y la ciudad permaneció atenta. Fue minutos antes de las 4 de la tarde cuando se informó que elementos de Seguridad Pública lograron asegurar la camioneta involucrada en calles del sector sur de Delicias. Sin embargo, el paradero del sujeto seguía siendo incierto.
Hasta ese momento, no se había confirmado su detención.
La mañana que inició como cualquier otra en el Mercado Morelos terminó marcada por el miedo, la violencia y la incertidumbre, recordando lo frágil que puede ser la tranquilidad cotidiana.
Redacción Mayra Hermosillo González